Relato erótico

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Aprovechando el tiempo

Charo
10 de enero del 2017

Estaba en la playa con su prima tomando el sol en topless. De pronto aparecieron dos chicos, guapos con unos cuerpos de vértigo y simpáticos. Eran de Madrid estaban pasando unos días en Málaga. Supieron aprovechar el tiempo.

Sara – Málaga
Verano, playa de Guadalmar, tomando el sol en topless con mi prima Mónica. Cuatro de la tarde, 40 grados en Málaga, playa medio vacía ya que era entre semana.
Era uno de esos días que no se podía estar tomando el sol porque apretaba demasiado y mi prima y yo no parábamos de remojarnos. Al no haber tanta gente, íbamos a bañarnos solo con la parte de abajo. Mi prima tiene un cuerpo muy bonito con unas tetas bien puestas (talla 100) y pelo muy pelirrojo, y llama mucho la atención. Yo soy pequeñita con un culito bastante bien puesto y de pecho normal, talla 90 pero bien puestas.
En una de las veces que salimos del agua camino de las toallas, vimos una pareja de chicos que se pusieron bastante cerca de nosotras y tendrían alrededor de unos 30 años. La primera impresión fue que eran bastante guapos, pero fue cuando en una de las veces que volvieron a sus toallas, pudimos verlos mejor.
Los dos llevaban un bañador por encima de las rodillas, de musculatura más bien marcados, barbita uno y perilla otro y me llamó la atención, el paquete de uno de ellos que tenía el bañador pegado y su polla parecía bastante grande.
Mi prima y yo pasamos un poco del tema pero al darnos la vuelta y ponernos la parte de abajo en plan tanga para que tuviéramos las mínimas marcas, mi prima se dio cuenta que no paraban de mirarnos el culo y que comentaban algo entre ellos. Eso nos hizo reír y ellos se dieron cuenta, por lo que a escasos 10 metros casi se escuchaba la conversación que tenían los dos. Nos hacíamos las tontas mientras estábamos boca abajo pero llegaban comentarios como:
-Mira el culazo de la morena, la pelirroja tiene un pollazo, fíjate en las tetas cuando vayan al agua.
Cosas así, y mi prima me dijo:
-Vamos al agua sin sacarnos la parte de abajo para hacerlos sufrir y yo le dije:
Dicho y hecho, nos pusimos de pie y yo me puse de espaldas a ellos y me incliné hacia delante para quitarme un poco de arena de las rodillas, dejando todo mi culo bien marcado para deleite de los dos chicos y nos metimos en el agua. Mi prima y yo nos estábamos riendo bastante pero nos dimos cuenta que se acercaban a la orilla y nos dio vergüenza y nos salimos. Nos gustan las bromas pero de vez en cuando nos cortamos bastante y nos cruzamos con ellos haciéndonos las tontas mientras nos dábamos cuenta que sus ojos se dirigían a nuestras tetas.

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Ahora estábamos boca arriba semi incorporadas cuando salieron del agua y el de la barbita se dirigió a nosotras con el bañador pegado y esa polla enorme marcada. Nos pusimos algo nerviosas porque no sabíamos porque se acercaba y cuando se paró delante, con su polla a escasos 30 cm de mi cara, nos pidió un cigarro.
Mi prima se lo dio y empezó a hablar con nosotras. Eran de Madrid y estaban por unos días en Málaga en casa de unos primos del otro chico y no conocían demasiado la marcha. Era súper guapo, pero el amigo de la perilla tampoco le iba a la zaga. Nos pidió permiso para sentarse ambos a nuestro lado y le dijimos que no había problema.
Allí estábamos las dos, que con el cachondeo habíamos provocado a los dos chicos y veíamos como recogían sus cosas para sentarse a nuestro lado. Mi prima antes de que se sentaran me dijo que le gustaba mucho el de la perilla, por lo que no íbamos a pelearnos ya que a mí el de la barbita y paquetón, me encantaba. Como si lo hubiéramos planeado, el que me gustaba se puso enfrente de mí y el otro frente a mi prima, y empezamos a hablar los cuatro. Yo estaba sentada reclinada con los brazos y manos detrás, mis pechos bien visibles y las piernas entreabiertas, por lo que en más de una ocasión pude observar como Ricardo (así se llamaba), me miraba las tetas y lo que más me ponía era cuando le pillaba mirándome la entrepierna discretamente.
Nos fuimos al agua en un par de ocasiones y cada una hablaba con el “suyo”, eran muy agradables y guapos y la tarde pasaba demasiado rápida.
Cuando dieron las ocho de la tarde, dijimos que nos íbamos y nos pidieron el teléfono. Daba la casualidad que todos teníamos BlackBerry y nos pasamos el PIN para poder chatear. Antes de irnos nos dijeron que el viernes era su última noche y nos invitaban a cenar y a tomar copas, y aceptamos (era miércoles y teníamos tiempo de echarnos atrás).
Al irnos nos reímos bastante las dos porque habíamos sido malas al principio y después nos quedamos cortadas, pero nos encantó ya que lo pasábamos bien y los chicos estaban muy buenos.
Aquella noche, no paré de chatear con Ricardo desde la cama. Hacía muchísima calor y solo tenía un tanga y el ventilador a tope hacia mí, por lo que era imposible conciliar el sueño, y el otro parecía estar igual. De madrugada la cosa se calienta un poco y me confesó que en la playa estaba bastante cachondo cuando veía mis pechos y mi culo. Yo le dije que me había dado cuenta por el paquetón, a lo que él me aseguraba que en ningún momento se había puesto duro aunque si puede que un poco “morcillón” y que estaba duro en ese momento. Me puso cachondisima.
También me comentó que su amigo Miguel estaba loquito con mi prima y yo le dije que ella también estaba bastante interesada en él.

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El viernes llegó y finalmente quedamos los cuatro. Nos vimos en Puerto Marina y cenamos en una pizzería que estaba abarrotada. Yo iba con un vestido vaporoso negro a la altura de las rodillas y con la espalda y escote pronunciado y mi prima con uno ajustado blanco que marcaba bien sus curvas. Ellos iban con bermudas y camisas de lino de distintos colores. Muy guapetones.
Cenamos y nos fuimos a tomar unas copas hasta las mil y estábamos bastante borrachos. Mi prima pronto se enrolló con Raúl y el chaval no perdía el tiempo apretándole el culo. Ricardo y yo sonreímos y teníamos una conversación bastante más fluida que la de ellos. Se acercó mi prima y me dijo:
-Nos vemos mañana, nos vamos. Nos vemos en el apartamento.
Ricardo y yo ya estábamos tranquilos, pedimos la última copa y nos besamos. Tenía unos labios carnosos y me gustó como me agarró por las caderas, ya que me acercó a él con mucha delicadeza. Besaba muy bien y no tenía prisa. Nos terminamos la copa y me preguntó que dónde me apetecía ir y le dije que mi casa no andaba lejos. Mis padres tenían un apartamento en Torremolinos que alquilaban por semanas pero cuando estaba libre, lo usábamos mi prima y yo para quedarnos después de las juergas, playa, etc.… ardía en ganas de follar con él. Y como buen caballero que era, me pidió las llaves ya que estaba mejor para conducir que yo y marchamos para casa. El trayecto hasta la casa era corto y pasó rápido. Aparcamos en el garaje y subimos a la casa. El ascensor echó humo y sus manos ya me agarraron bien el culo por debajo del vestido mientras mi mano agarraba bien su polla. Salimos, saqué las llaves de la casa y al abrir me extrañó que no estuviera echado el pestillo. Al entrar en el salón, Ricardo y yo vimos a mi prima a horcajadas de Raúl, follando acelerada en el sillón y con un sonido de respiración-gemidos que nos quedamos súper cortados. Le cogí de la mano y me lo llevé a la habitación, y yo que pensaba que mi prima no estaría.
Allí me fui al baño, me quité el tanga y me limpié un poco en el bidé y Ricardo entró en el baño, estaba sin camisa, con el torso desnudo y los bermudas y me dijo:
-¿Me limpias tu?
Era algo un tanto absurdo, porque con las ganas que nos teníamos allí estábamos los dos como tontos preparándonos el coño y la polla para follar, pero accedí y se bajó las bermudas. Yo aún tenía el vestido pero ya no tenía tanga ni sujetador y le bajé los bóxer mientras su mano buscó hábilmente mi coño, estaba súper mojada y al ver su polla bien dura me quedé maravillada.

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Unos 20 cm bien ancha, vello púbico justo, dos grandes huevos que acariciaba y se escapaban de mis manos y bien caliente. Se la limpié en el lavabo y me arrodillé para secársela con la toalla mientras mi cara estaba a escasos centímetros de su capullo, y, se la empecé a mamar. Él puso su dos manos en mi cabeza que acompañaba los movimientos de mi mamada y mi mano acariciaba sus dos grandes huevos que colgaban de tan gran polla y nos fuimos a la cama.
Me desnudé y me puso a cuatro patas, me empezó a lamer desde el coño hasta el culo, dilatándomelo todo, mientras me lamía, podíamos escuchar a mi prima en el salón gimiendo, y el sonido del sillón golpeando en la pared con sus movimientos. Ricardo cogió su polla y me la clavó en el coño cogiéndome bien fuerte de mis caderas. Mientras me follaba con buen ritmo pero lentito, me decía:
-Desde que te vi en la playa tenía ganas de ponerte así…
Lo puse boca arriba y me senté en su enorme polla notando como salía caliente de mí mientras apretaba mis paredes vaginales para sentirla más intensamente. Me agarraba las tetas y acariciaba mis pezones, y observaba como me movía. Estábamos muy sudados pero el placer era muy intenso, era una follada de esas que disfrutas a tope y se alargan y alargan mientras el placer no disminuye.
Mi prima, había parado, pero se volvía a escuchar de nuevo, también estaban follando como perros, y allí seguía yo botando, a veces en cuclillas, a veces con las rodillas en el suelo, a veces besándonos a veces yo montándolo como a un potro, vaya aguante que tenía.
En un arrebato me puso boca arriba en el suelo y cogió mis rodillas por debajo, levantándome levemente el culo, y me la empezó a clavar. Ahora muy rápido, grandes gotas de sudor caían por su frente y por su pecho. Ahora sus huevos golpeaban mi culo, en ese momento llegó el orgasmo definitivo de mi prima porque se enteró medio bloque del gemido que pegó, y en un movimiento mío, cogí la base de la polla de Ricardo, la saqué de mi coño y la dirigí hacia mi culo… la sorpresa de Ricardo era mayúscula, le miro a los ojos y le dije:
-Hazlo lento
Empezó a meter el capullo con cuidado, entrando y saliendo de mi culo prieto, pero con cuidado, poco a poco entraba más y mi excitación ya estaba al límite y comenzó a bombear con más ritmo, y más ritmo…
Mis gemidos fueron en aumento hasta que llegué a un orgasmo alucinante. Ricardo no aguantaba más, sacando la polla y corriéndose abundantemente en mi barriga y coño con abundante semen que me llenó por completo.

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Tras esa follada memorable nos pegamos una ducha ambos y nos enjabonamos bien con agua fría, nos besamos de nuevo y la polla se puso dura otra vez, pero ya era de día prácticamente y tenían que irse a Madrid en unas horas.
Al salir del cuarto con unos pantaloncitos y camiseta que me puse, vi como entraba en el otro baño Miguel completamente desnudo sin poder evitar mirarle la polla, la cual estaba también de lujo.
Se terminaron de arreglar los dos y nos despedimos de ellos. Aun tenemos contacto vía WhatsApp pero muy de vez en cuando. Han pasado cuatro veranos de eso y cada una tenemos nuestras vidas.
Un beso para todos.

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