Relato erótico

El hombre “caballo”

Charo
11 de enero del 2017

Son un grupo de amigas que suelen contarse lo que hacen con sus novios o con sus ligues ocasionales. Aquella noche salieron juntas y se encontraron con un chico, del que su amiga, había contado que tenía una buena “cola de caballo”.

Andrea – Sevilla
La historia ocurrió en Sevilla capital y tenía 26 años. Mi amiga Simona, conoció en una de sus salidas con sus amigas de trabajo, a un grupo de chicos con los que comenzaron a coincidir bastante y con los que tenían una relación muy buena. Pero como suelen pasar las cosas, en una de las noches de marcha y cachondeo, se lió con uno de los chicos y estuvo quedando en varias ocasiones.
Como era tradición (y sigue siéndolo), todas las amigas quedamos por norma los viernes por la tarde en una cafetería para tomarnos algo fresquito y maquinar lo que nos gusta hacer, cumpleaños de alguna, salidas de marcha, barbacoas… y en ocasiones vienen los novios y en otras no. Pues en una ocasión en la que no vinieron nuestras parejas (por aquel entonces yo estaba soltera), nos contó cosas de este chico: Que si era muy guapo, simpático, caliente, etc.… pero siempre repetía lo mismo: “Tiene una polla enorme”, “está muy bien dotado”, “No me entra entera”…etc.… y eso a nosotras nos hace mucha gracia.
A las pocas semanas, hubo uno de esos sábados en los que cada amiga se iba a cenar con su chico y no había mucho plan para salir y me llamó mi amiga Simona para dar una vuelta ya que ella tampoco tenía plan. Sus amigas del trabajo no salían y era una primavera muy suave y apetecía pegarse una marcha. Acepté ir con ella y me preguntó si había algún problema en avisar a estos chicos de que andábamos por el centro… y por supuesto no me importó.
Simona es una chica bastante abierta y liberal, de hecho, estuvo 8 meses liada con una chica y no tiene reparo ninguno en acostarse con un chico que le guste en una noche. Yo soy bastante liberal, aunque no llego a su nivel, pero si me gusta el rollo de tontear y sentir que atraigo a los chicos.
Quedamos a las nueve en su casa y nos fuimos en mi coche al centro. Aparcamos y nos fuimos a tapear algo antes de irnos de copas. La zona estaba bastante animada y los bares de tapas estaban hasta arriba, pero eso para nosotros tiene su encanto. Sobre las once nos dirigimos a una plaza donde hay muchos bares alrededor y nos pedimos la primera copa. Al ser una noche tan agradable, todo el mundo estaba en la plaza bebiendo y alternando con el resto, y aparecieron estos chicos. Eran cuatro y la verdad es que no había ninguno feo… todos eran los típicos chicos de 25-30 que se cuidan en el gimnasio, se arreglan de manera informal pero con clase para salir y de un nivel intelectual por encima de la media.
Simona iba con un vestido negro ajustado, pero no en exceso, que marcaba sus curvas y con unos tacones de unos 5 cm (no excesivamente altos) y sin mucho escote. Yo por el contrario iba con unos vaqueros claros ajustados, unos zapatos de cuña y una camisa negra transparente muy fina, y un sujetador negro. En esa época andaba algo más delgada que ahora, pero el pantalón marcaba bien mi culo respingón, y mi pecho soportaba bien mi talla 90.
Tras un rato tomando copas en la plaza, dieron cerca de las una de la mañana y surgió el plan de irnos a los chiringuitos de la costa que abrían ese mismo día para temporada estival, y como tenían estos chicos los coches al lado de la plaza donde estábamos, decidimos irnos.

img_9966

Simona y yo nos fuimos en el coche con Daniel (el chico con el que ha echado los polvos) y Marcos. En el camino hacia el coche le dije que Daniel era el que más me gustaba y ella me dijo que me lanzara, que era fácil, pero a mí me daba apuro ya que se lo había follado ella y no me gusta mezclar. Pero Simona es especial y para ella, eso no es importante. Llegamos a la costa y nos dirigimos a uno de los chiringuitos más ambientados donde ponían “house” y nos pedimos una copa en la barra. Ya estaba bastante contenta porque llevaba unas copas de más y estaba bastante desinhibida. Daniel parece que se dio cuenta y se acercó a bailar conmigo. Estaba muy bueno y era muy divertido, pero a los pocos minutos mi vejiga iba a explotar y le dije que iba al baño, y me acompañó. La cola era enorme y no aguantaba, por lo que me dijo que nos fuéramos al parking que había delante del chiringuito que era oscuro y entre los montones de coches aparcados, habría hueco, le cogí de la mano y nos fuimos.
Al cruzar la carretera empezamos a buscar un sitio apartado donde poder quitarme la presión (y él también) y que no hubiera mirones y nos fuimos al final cerca de unas cañas. Allí le pedí que se quedara tras uno de los coches y me desabroché el pantalón. Cuando me lo comencé a bajar me di cuenta que miraba a través de los cristales y me vio perfectamente el tanga y como me lo bajaba antes de agacharme, pero me dio igual, mas bien, me gustó. Cuando terminé, me di cuenta que él empezaba a desabrocharse y me dijo tras el coche: “Ya aprovecho yo” y sin más preámbulo, se la sacó y pude vérsela perfectamente porque le daba la luz a él y yo estaba en zona de sombra. Para estar en reposo, me quedé algo extrañada porque el tamaño era importante, y su capullo me impresionó ya que parecía que estaba en erección, pero no era así. Él sabía perfectamente que iba a mirar, no soy tonta, pero rápidamente aparté la mirada y le esperé un poco más adelante. Ya juntos y caminando hacia el chiringuito, se sacó el paquete de cigarros y me ofreció uno. Apoyados en un coche nos lo encendimos y entre calada y calada hablamos de Simona, de que le caía muy bien, de que era muy simpática, y le dije:
– ¿Te lo has pasado bien con ella?
Se quedó cortado y me dio la risa tonta; le expliqué que no sólo son los hombres los que hablan de sus conquistas cuando están juntos, y que nosotras también lo hacíamos. Me preguntó si hablaba bien de él y le dije que regular, que tenía más placer con otros y eso le tocó el orgullo. Le dije que era broma y me dijo que ya lo sabía porque él se consideraba muy bueno, a lo que yo le respondí:
– Muy bueno… ¿donde?
– En la cama ninguna se ha quejado.
– Nosotras fingimos muy bien -le contesté-
-¿Si? pues dímelo por ti misma.
Me besó, se pegó a mi y comenzó a comerme la boca mientras sus manos se apoyaban en mi cadera y espalda. Me gustó y mis manos se apoyaron en sus caderas y no paramos. Estábamos cachondos, bajó su mano a mi culo y me lo agarró, pero se la volví a poner en la cadera. Eso les pone aún más, pero el cabrón me sonrió mientras me besaba y volvió a bajarla y ya no se la quité, estaba mojándome y quería más pero no era el sitio, y me dijo:
-Estoy malo desde que te he visto agachada tras el coche.

img_9976

-¿Me has visto?”… a lo que me contestó:
-No he podido evitar el mirarte agachada a través del cristal del coche, ese culo es difícil no tener la tentación de mirarlo.
Eso me puso un poco más, pero yo no le dije nada de lo que vi, le contesté:
-Aquí hay mucha gente, vámonos a un local que tengo en Sevilla que allí estaremos más cómodos. Le digo a Marcos que me llevo su coche y que se vayan con Raúl, que caben todos en el coche.
Accedí y le esperé fuera. Ya dentro del coche comenzamos a liarnos y no tardamos en salir pitando hacia el local. En el camino pude mirarle el paquete y se notaba claramente su excitación ya que tenía un bulto considerable hacia uno de sus lados y eso me puso burra, pero aguanté la tentación de tocar.
Al llegar a su local pude ver que era la parte de arriba de un garaje donde su hermano guardaba varias motos y que tenían acondicionado con una escalera y un altillo con un par de sillones, tele, nevera, etc. un sitio donde se reunía con sus amigos a ver futbol y demás. Estaba todo muy limpio y ordenado, y se estaba muy bien. El lugar ideal para echar un polvo libre de las miradas de la gente.
Allí nos sentamos y le pregunté si en ese sillón se había follado a Vanessa, y me señaló el otro, comenzamos a besarnos, estábamos uno al lado del otro y su mano encontró mi pecho, mientras mi mano se metía debajo de su camiseta para acariciarle. Sus manos eran hábiles ya que desabrochaba poco a poco los botones de mi camisa para dejarme al aire las tetas. Cuando terminó con el último botón, me puse a horcajadas encima de él a la vez que me quitaba los zapatos, y me quité la camisa. Mientras mis manos hacían una cola para recogerme el pelo, hábilmente me desabrochó el sujetador y dejó al aire mis tetas, las cuales no tardaron ni medio segundo en ponerse los pezones bien duros porque empezó a chupármelos suavemente. Y le rodeé el cuello con mis brazos.
Mis pezones son la llave para follarme, ya que me ponen muy caliente que me los besen, bien. Este chico estaba dando en el clavo, tanto, que comencé a mover mis caderas rozándome con su paquete y mi nivel de excitación era máximo.
Le quité la camiseta y le dije que se pusiera de pié. Una vez yo sentada en el sillón y él enfrente de mi, le desabroché el cinturón, le abrí los botones y se quitó el pantalón completamente. Llevaba unos bóxers negros con un gran bulto y se lo bajé. Su polla salió con fuerza y era gigante (Simona se quedó corta al describirla, o quizás yo no me lo creí demasiado), mi sorpresa fue mayúscula y le dije que me daba miedo. Era ligeramente curvada hacia arriba, muy gruesa, sin circuncidar, para que os hagáis una idea unos 22/23 cm pero muy ancha. Sus huevos eran grandes y colgaban a juego con su aparato. Estaba sin depilar, pero con el pelo recortado, como a mi me gusta.
Le aparté la polla hacia arriba y empecé a lamerle los huevos, succionándole suavemente, metiéndome gran parte en mi boca, así estuve un rato hasta que le cogía la base de la polla y me metí suavemente el enorme capullo en mi boca, con mucha saliva se lo saboreé. Daniel no era tonto y se dio cuenta que mis pezones eran la llave para ponerme más perra y me los acariciaba mientras se la comía y mi ritmo aceleraba y paraba, aceleraba y paraba, no podía metérmela entera en la boca pero lo suficiente como para que perdiera la razón.

img_9970

Me agarró de un brazo para ponerme de pie. Allí los dos empezamos a liarnos mientras sus dedos abrían mis vaqueros, y yo le ayudaba a bajarlos, estábamos a mil. Me quite el pantalón y ya sólo quedaba el tanga que me lo quitó a la vez que me tumbaba en el sillón y me abría las piernas mientras su boca se acercaba a mi coño y se lo metió en la boca. Mi coño estaba recién depilado pero con su trocito de pelo recortado en plan brasileño y me lo comió. Su saliva se mezcló con mi flujo ya que estaba súper mojada y me volvía loca. Mis manos acariciaban su cabeza, mientras mis piernas estaban bien abiertas y su lengua saboreaba mi clítoris con bastante arte, estaba a punto de correrme y subió para volver a besarme las tetas y la boca.
Mientras estaba en esa posición, sus manos buscaban su cartera y cogió un condón. Cuando lo tenía en sus manos, se lo quité y lo senté en el sillón poniéndome de rodillas en el suelo ante él.
Mientras mis manos abrían el paquete, mi boca saboreaba su capullo succionándolo para que se pusiera lo más duro posible, y le coloqué el condón en su enorme polla estirándolo hasta la base. Una vez puesto, me subí en él y mientras nos besábamos y mis manos cogían su cuello, mi movimiento de caderas puso su polla en la entrada de mi coño y suavemente me senté en ella. Lentamente sentía como su enorme polla apretaban las paredes de mi sexo e incrementé el ritmo hasta que sus manos me apretaron fuerte el culo y empecé a cabalgar como una loca llegando al orgasmo muy pronto, pero sin parar de subir y bajar, a un buen ritmo. Él estaba gimiendo mucho pero me dijo:
-Levántate y ponte a de espaldas.
Me levanté y cuando me dirigía a tumbarme en el sillón, me lo impidió y me reclinó hacia la pared para que me apoyara en ella de pie, a lo que le dije:
-Un momento…
Me acerqué a las cuñas, me las puse y ya estaba preparada para que me follara por detrás ya que esos zapatos me suben el culo y lo hacen más respingón. Me apoyé en la pared, saqué el culo con las piernas abiertas y bien estiradas y su polla entro como un tren. Sus manos apretaban bien mis caderas mientras su polla embestía mi coño. El alcohol provoca a veces que se retrase el orgasmo de los chicos, pero este se veía que controlaba y seguía follÁndome hasta que tuvo el impulso de acariciar con su dedo pulgar la entrada de mi culo, di un pequeño salto y abrí más las piernas, Daniel se dio cuenta que me gustaba y se mojó el dedo y comenzó a meterlo en mi culo mientras me follaba y comenzaba a perder la conciencia del placer, seguía hasta que me pregunto:
-¿Te gusta por detrás?

img_9997

Le dije que si, por lo que la sacó para meterla. Me tumbé en el sillón y abrí mis piernas para que se acercara. Se puso de rodillas frente a mi y dirigió la polla hacia mi culo. Empezó a apretar para meterla, pero no resultaba fácil. Tras el rato que llevábamos follando, el condón andaba algo seco y nos extrañó bastante, pero no tenía más y se lo quité. Con la polla al natural se la “ensalivó” en la punta y se dispuso a meterla de nuevo, encontrando su recompensa. La metía poco a poco pero segura, aunque con el diámetro que tenía, estaba sintiendo placer y dolor al mismo tiempo hasta que comencé a acariciarme el clítoris, él empezó a sacarla y meterla y sentí como estaba totalmente dilatada y comencé a gemir más alto y él a follarme con más ritmo mientras mis dedos acariciaban mi clítoris. Llegué a un orgasmo aún más intenso que el anterior. Fue demasiado intenso, pero Daniel aún no paraba y sus gotas de sudor ya caían por su pecho y me dijo:
-Me corro… me corro…
A lo que le contesté:
-¡Sácala! no te corras dentro.
La sacó, me la acercó y la agarré con fuerza y la empecé a sacudir hasta que explotó con un baño de semen en mis tetas.
Fue un polvazo buenísimo y lo pasamos genial. Nos limpiamos con servilletas que tenía allí ya que no había baño, nos vestimos y nos encendimos un cigarro.
Me confesó en ese momento que era la primera vez que se follaba a una chica por el culo y le felicité porque lo había hecho muy bien y con suavidad, me había dejado reventada pero el placer lo había compensado todo.
Como un buen caballero me llevó a mi coche en el centro de Sevilla y nos despedimos. Volvimos a vernos en un par de ocasiones más en su local y repetimos todo lo que hicimos, pero terminamos de vernos porque ambos empezamos relaciones.
Por si algunos estabais pensándolo. Sí, en la siguiente reunión de todas las amigas les conté todo lo que pasó (sin detalles) y pude corroborar lo del tamaño del chico. Desde entonces, algunas veces en nuestras reuniones aparece el nombre del “chico caballo”.
Un beso para todos.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

Aceptar

ACEPTAR
Aviso de cookies