Relato erótico

Sexo casero

Charo
13 de marzo del 2018

Estaba viendo un vídeo de porno casero y le puso muy cachondo. Se le ocurrió poner una cámara en su habitación y cuando echó un polvo con su novia lo grabó. A ella no le dijo nada.

Alejandro – Ciudad Real
Me llamo Alejandro, tengo 32 años y voy a relatar algo verídico cuando hice el amor y oculté una cámara de video sin que mi pareja se enterara. Primero preparé la cama antes de que ella entrase, coloqué una sabana blanca y la llené de pétalos de rosas dejando una rosa de cada lado de la cama. Entonces entré con ella en la habitación y comenzamos a besarnos rozando todo nuestro cuerpo. Yo llevaba un short y camiseta blancos y ella una malla y un top, encima una playera tejida. Le retiré la malla y luego el top para coger y acariciar sus pechos y luego mamar los ya tiesos pezones, probando su suavidad y la abundancia de sus tetas.
Ella no sabía que la estaba grabando, le di la vuelta para que diera la espalda a la cámara y me senté en la orilla de la misma para continuar mamando sus hermosas tetas al tiempo que tocaba sus hermosas nalgas, luego le bajé lentamente su playera y tuve la sorpresa de encontrarme con un diminuto tanga morado de encaje con unas hermosas, redondas y abundantes nalgas, las cuales apreté con suavidad y fuerza, la vez que ella emitía ligeros quejidos. Su piel es tersa, de verdad sus nalgas son hermosas.
La abracé dándonos un hermoso beso con lengua hasta que me giró y ahora ella era la que se sentó en la orilla de la cama continuando con sus quejidos leves, y me quitó el short dejándome también con un diminuto tanga blanco, por lo cual pudo asir mis nalgas, que por cierto me han dicho que son buenas, mientras yo le pellizco los pezones suavemente. Al final la empujé y los dos caímos en la cama, le besé el cuello, le restregué mi polla, ya con una intensa erección, ella recorría mi espalda para llegar a mis nalgas que apretaba y pellizcaba, ya que la cámara estaba tomando mi hermoso trasero, modestia aparte.
Seguí besando su cuerpo y cogiendo una de las rosas, comencé a pasarla por todo su cuerpo y oyendo, ya continuamente sin parar, quejidos de placer. Obviamente la cámara no se había perdido detalle y cuando ella cerraba sus piernas, yo las abría para que no se perdiera ningún detalle. Yo le pasaba la rosa por todo su hermoso cuerpo, desde la cara, pasando por su cuello y bajando a sus pechos, deteniéndome un momento para hacerle círculos y seguir escuchando sus quejidos, luego continué bajando a su vientre, y seguí el camino hasta llegar a su pubis y después a sus labios, que pasé de largo, hasta sus pies, lo cual la hace estremecerse y retorcerse de placer.
Así continué varias veces desde su hermoso rostro hasta sus lindos pies pasando por sus zonas erógenas, hasta que le pedí que se diese la vuelta, y al hacerlo, los pétalos se pegan a su espalda y a sus preciosas nalgas, pasándole yo la rosa por todo su hermoso y redondo culo, por su espalda y sus pantorrillas, deteniéndome un momento a jugar con la rosa en su ano.

La cámara seguía sin perder detalle cuando yo me monté en ella para restregarle mi bulto, y comencé a besarle la espalda. Eso a ella la pone un millón, es su talón de Aquiles. Le besé la espalda, le pasé la rosa y fui bajando haciéndole lanzar verdaderos gritos de placer y probablemente ya estuviera llegando a sus primeros orgasmos.
Cuando ella ya no pudo más se incorporó, con una especie de convulsión alcanzando, supongo, otro inmenso orgasmo, quedando exhausta, por lo que me acosté a su lado y nos dimos un hermoso abrazo, subiéndose ella encima de mí, tomando la rosa y amenazándome con hacer lo mismo. Por supuesto la cámara le estaba tomando la espalda y el trasero, mientras yo le pasaba las manos por sus caderas, piernas y por sus nalgas, y ella comenzó el tratamiento empezando a moverse hasta alcanzar, por increíble que parezca, otro orgasmo.
Lanzaba gritos entre pequeñas sonrisas, mientras la cámara seguía tomando esos maravillosos momentos para grabarlos por siempre. Al rato ella se colocó hacia un lado y comenzó a pasa por todo mi cuerpo la rosa a la vez que su boca y por supuesto su lengua. Ahora yo comencé a dar quejidos de placer mientras ella bajaba más y me daba pequeñas lamidas en mi polla, sin dejar de pasar la rosa por todo mi cuerpo.
– Me encantas – me dijo en voz baja – te quiero.
Se incorporó, montándome, yo boca abajo, como queriendo penetrar con su clítoris mi culo, continua pasando por mi espalda la rosa, por las piernas, por el culo, hasta que se volvió a acostar y al colocarse así me permitió girarme y abrazarla para tratar de girarla a ella también.
Al principio no quería pero terminé venciéndola suavemente, nos acomodamos, quedando ella boca arriba y yo encima de ella, empezando a sus tetas haciéndola gemir.
A continuación me puse a un lado de ella para comenzar otra vez a besarle el cuerpo empezando por su cara, su cuello, sus pechos, su abdomen, y me fui dando toda la vuelta para montarme en ella y hacer un hermoso 69 echándole a un lado el hilo de su tanga, y comenzando a hacerle una mamada de coño espectacular. Ella seguía con quejidos pero ahora ahogados ya que ella también tenía mi polla en su boca, haciéndome una hermosa felación, una rica y suculenta mamada mientras yo continuaba poniéndole atención a su clítoris, labios e introduciendo mis dedos. Ella comenzó a correrse interminablemente diciéndome:
– ¡Ya, cariño, ya me estoy corriendo otra vez… oooh… que gusto…aaah…!
Yo continué chupando su hermoso coño mientras seguía oyendo sus gemidos. Fuera se oían truenos que se confundían con sus gritos. A continuación le metí mi dedo mientras seguía lamiéndole toda la raja, llena de humedad olorosa y así hasta que bañó mi boca con sus orgasmos. Ella continuó mamando mi polla, al tiempo que yo besaba sus piernas y sus pies. Ella seguía con más jadeos, diciendo:
– ¡Aaah…Alejandro, te amo, oooh…!
Yo la besaba por todo el cuerpo, mientras la cámara filmaba sin perder detalle.

Al rato me incorporé y le quité el tanguita morado, empapado, y me monté encima de ella que, quejándose, me bajó un poco el slip, ayudándose con los pies, y terminó quitándomelo. Entonces me dijo que ya no podía más, que la penetrase. Lo hice gustosamente, ella se colocó mi polla en su raja la penetré suavemente. Entonces comenzamos a movernos, pasé una pierna por fuera de ella y una por dentro. Ella pellizcaba mis nalgas, mi espalda, y la cámara escondida seguía filmando.
Al rato cambié cambio de posición mientras ella seguía acostada boca arriba, me incorporé y prácticamente quedé sentado en ella pero penetrándola, logrando ella, así, un intenso orgasmo. Caímos rodando sobre la cama y sin dejar de estar penetrados nos dimos la vuelta quedando ella ahora encima de mí. Abrí mis piernas y ella en medio acostada encima de mí, la cámara tomándolo todo y viéndose perfectamente mi pene ensartado y mis testículos. Se ve claramente cómo entra y sale mi polla dentro de su chocho y así tuvo tiene otro fuerte orgasmo.
Sin dejarla reponerse, le metí un dedo en el agujero de su culo y seguí dándole duro en el coño.
– ¿Te vas a correr? -me preguntó.
Le dije que no, la puse de lado, me coloqué detrás de ella, levanté una de sus piernas y la penetré de nuevo enredándonos con nuestras propias piernas. Al final la puse a cuatro patas y la volví a penetrar y a golpearle las nalgas, primero con las dos manos, después solo con una porque comencé a introducir mi dedo gordo en su culo haciendo que ella empezara a moverse y a correrse intensamente.

Luego cambiamos de posición porque yo estaba a punto de reventar, ella se costó boca arriba, y abriendo las piernas, yo encima, la penetré y por fin yo le vacié toda mi leche dentro de ella. Luego nos besamos e incorporamos aún con pétalos adheridos a nuestra piel, pasé con mi polla aun conservando su erección, enfrente de la cámara y la apagué.
Besos y hasta otra.

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