Relato erótico

Fue un delirio

Charo
8 de noviembre del 2018

Nuestro amigo ya nos había contado lo que ocurrió cuando conoció a aquella pareja y porque decidió contactar con ellos. Hoy nos explica como acabo aquel encuentro. Fue un delirio.

Martín – BILBAO
Te recuerdo, amiga Charo, que me llamo Martín, tengo 51 años, resido en Bilbao, que estoy casado y tanto mi mujer, Ana, como yo, hemos sido siempre muy liberales en todos los aspectos y sobre todo en el tema del sexo pero también te dije que a mi mujer se le terminaron las ganas de este tipo de juegos y yo tuve que espabilarme. La suerte quiso que ligara con un matrimonio amigo.
Terminé mi relato diciendo que a los diez minutos llegó Alfredo del servicio, su polla estaba en su máximo esplendor. Tenía una longitud normal, pero lucía bastante grosor. Se subió a la cama acercando la polla a la boca de su mujer que no lo dudo ni un momento, cogió su polla con ambas manos y empezó a chupar. Primero solo se metió el capullo en su boca, era grueso pero su boca lo absorbía completamente, pero rápidamente observé como se metía toda la polla de Alfredo hasta los huevos en su boca. Le tenía que llegar hasta la garganta y entonces Alfredo empezó a menearse como si se la estuviera follando por la boca, prácticamente se la sacaba entera y se la volvía a meter completamente.
Yo, que estaba chupando su chocho me incorporé, acerqué mi polla a su coño y empecé a restregársela por toda la raja, parándome despacito en su clítoris, luego se la empecé a meter despacio, intentando sentir centímetro a centímetro aquel chocho inmenso, pero realmente aquello era un mar de fluido, mi polla entraba sin ninguna retención por ninguna parte, llegando rápidamente hasta el fondo de su chocho chocando mis huevos con su culo. Empecé un metisaca a lo bestia, se la sacaba y se la metía toda de un tirón, su chocho estaba muy caliente y eso hacía que mi polla alcanzara unas dimensiones máximas. Acomodando mi pelvis contra la suya y apoyándome en mis codos, con mi polla dentro de ella empecé a tocarle las tetas y mi boca se acercó a la suya. Empecé a besarle la cara acercándome a su boca ocupada por la boca de Alfredo. Mi lengua recorría la comisura izquierda de sus labios chupando su saliva mezclada con los flujos de Alfredo. Cuando Alfredo la sacaba nuestras lenguas se buscaban y nos besábamos, con el capullo de Alfredo entre nuestros labios. En un momento determinado Rosa dijo:
– Quiero que me la metáis los dos, quiero las dos pollas dentro de mi, una en el chocho y otra en el culo. Martín túmbate boca arriba, debajo de mí y tú Alfredo métemela despacio por el culo, ya sabes que si me haces daño al principio, después me cuesta mucho.
Yo me tumbé boca arriba en el centro de la cama. Tenía mi polla a reventar pero Rosa manejaba muy bien los tiempos para que no nos corriéramos. Se puso encima de mí, se abrió un poco el chocho con las manos y se dejó caer sobre mi polla metiéndosela toda de un golpe.

Yo dejé escarpar un grito de placer y ella también gemía profundamente. Yo notaba como estaba llegando al fondo de su chocho, como mi capullo rozaba contra algo en el fondo. Rosa cabalgaba sobre sus rodillas en mi polla, aceleraba y frenaba el movimiento, se subía hasta tener solo el capullo dentro y se dejaba caer de repente metiéndosela hasta los huevos.
Alfredo se había situado detrás de ella, a su espalda, le estaba besando el cuello y acariciándole las tetas desde atrás, a la vez que yo tocaba su clítoris teniendo a la vez mi polla dentro de ella. La verga de Alfredo resbalaba por la raja de su culo, chocando alguna vez con la base de la mía.
De pronto Rosa se abrió mucho de piernas y las fue pegando a mis caderas y a mis costados, acoplándose perfectamente contra mi polla y mis huevos, luego pegó su vientre al mío y apretó suavemente sus tetas contra mi pecho, cogiendo mi cara con sus manos, y metiéndome la lengua dentro de mi boca. Al tener esta posición, su culo quedaba totalmente abierto y levantado hacia arriba, ofreciéndoselo de una manera provocativa a Alfredo.
– ¡Venga Alfredo, métemela por el culo, ya no aguanto más, quiero tener las dos polla dentro! – exclamaba – Ponte un poquito de crema, no mucha, pues quiero sentirla entrar, pero por favor métemela ya.
Alfredo acopló sus rodillas en el interior de mis muslos y se dio un poco de crema en la punta del capullo, acercó su polla al culo de Rosa y empezó a empujar muy despacio. Yo notaba en mi polla dentro del chocho de Rosa como algo se dilataba en su interior, veía la cara de Alfredo llena de placer y la cara de Rosa suspirando del placer inmenso que sentía. Los huevos de Alfredo empezaron a rozar mi polla, señal inequívoca que la tenía toda dentro del culo de Rosa. Su movimiento empezó a ser suave pero continuo. Rosa levanto un poco el culo y empezó a menearse lentamente sobre mi polla, coordinado los movimientos de las dos pollas dentro de ella. El placer empezó a ser indescriptible. Rosa gemía de una forma bestial, yo notaba una presión sobre mi polla que no había sentido nunca a la vez que notaba que el chocho de ella se había estrechado considerablemente y mi polla tenía un rozamiento por todos los lugares.
Yo estaba llegando al punto en que ya no existe vuelta atrás. Notaba que si seguíamos así un instante más llegaría a un orgasmo bestial. Pero yo deseaba metérsela también por el culo a Rosa y por eso les dije:
– Rosa, te veo disfrutar a tope, ¿no es la primera vez que te dan por el culo, verdad?
– No, Alfredo y yo lo practicamos hace bastante tiempo, pero nunca me la habían metido dos a la vez, es una sensación nueva e indescriptible. No tiene comparación con nada, es el sexo total, me siento completa y llena.
– Rosa – añadí – yo también quiero darte por el culo, vamos a cambiar.

Alfredo sacó su polla del culo de Rosa, se tumbó boca arriba y volvimos a repetir los mismos movimientos que la vez anterior. Una vez acoplada a Alfredo, yo me coloqué detrás de ella. Su culo estaba dilatado y mi polla llena de sus flujos.
– No hace falta que te pongas crema – me dijo Rosa – ahora estoy muy dilata y con los flujos que tienes en la polla y yo en mi culo entrará perfectamente, quiero sentirla al entrar, quiero sentir como mi culo se abre y dilata poco a poco.
Yo coloqué mi capullo contra su culo y empecé a empujar despacio, mi capullo se deslizaba perfectamente dentro, sin trabas, sin tensión, la presión del esfínter era perfecta, un poco mas apretada que por el chocho, y notando cm a cm la penetración. El placer era inmenso, los gemidos se escapaban sin control de mi boca y de la de Rosa. Yo no dejaba de mirar como mi polla entraba dentro de su culo, me extasiaba observar la penetración tan fácil, tan sublime.
Rosa volvió a sincronizar todos los movimientos por las dos partes. Yo empecé a sacar y meter cada vez más rápido. La sacaba hasta la mitad del capullo y la metía toda de un tirón hasta que mis huevos pegaban contra la polla de Alfredo. Cada cuatro cinco envites paraba para no correrme, dejando mi polla metida dentro de su culo, donde el calor era intenso y hacía que mi polla no bajara de tamaño.
La respiración de Rosa era cada vez más rápida y más intensa, así como sus gemidos. Yo notaba por sus contracciones internas que estaba a punto de correrse, su esfínter anal se contraía muy rápidamente sobre mi polla, haciendo también que yo estuviera a punto.
– ¡Me voy a correr ya, no aguanto más, me estoy corriendo a chorros… correros los dos dentro ya ahora, ahora, me voy… correros por favor, correros los dos, en cuanto note vuestra leche dentro explotaré, ahora… ahora…!
Yo di tres embestidas y empecé a correrme, echando leche dentro del culo de Rosa de una manera bestial. Me salía leche como nunca, en una cantidad fuera de lo común. Yo notaba como llenaba sus intestinos y aumentaba la temperatura en mi polla. Entonces Alfredo empezó a gritar y a contraerse todo su cuerpo, de tal forma que a cada empujón de su polla desplazaba a Rosa hacia arriba. Se estaba corriendo a la vez que yo y estaba teniendo un orgasmo descontrolado.
Rosa se quedó totalmente inmóvil un instante hasta que, repentinamente, empezó a tener contracciones en todo su cuerpo, se convulsionaba de una forma violenta y rápida, gemía y lloraba, a la vez que clavaba sus uñas en el pecho de Alfredo y en uno de mis muslos. Empujaba su culo contra mi polla y su chocho contra la de Alfredo, buscando una penetración profunda. Nosotros notábamos una dilatación extrema de todos sus agujeros. Nuestras pollas entraban y salían sin ninguna retención y ningún freno. Estaba teniendo el mayor orgasmo de su vida, tanto por su chocho como por su culo.

Al fin nos quedamos los tres totalmente quietos. Rosa encima del pecho de Alfredo y yo encima de su espalda. Todos jadeábamos muy intensamente. Yo fui el primero en reaccionar después de un minuto, tumbándome a un lado, y enseguida Rosa se tumbó a mi lado, en medio de los dos. Alfredo y yo la abrazamos cada uno por un lado, besándola en la boca y en la cara suavemente con dulzura, y acariciándole las tetas delicadamente.
Después de un rato Rosa me pidió una toalla, la estaba saliendo semen por todos los sitios. Me levanté y traje tres toallas. Después de limpiarnos un poco, Alfredo propuso ducharnos los tres juntos para rematar la faena. Nos duchamos, nos pusimos unas camisetas sin nada debajo y nos fuimos al salón a fumar un cigarro. Allí estuvimos un buen rato hablando y comentando sobre todo lo que había pasado.
Después de un rato Rosa y Alfredo decidieron marcharse a descansar, nos vestimos los tres, y yo les acompañe hasta su coche. Me despedí de Rosa con un beso en la mejilla, pues ya estábamos en la calle y la discreción era fundamental y un apretón de manos a Alfredo.
Saludos de los tres y hasta pronto.

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