Relato erótico

Me arreglaron la “averia”

Charo
16 de abril del 2019

Un amigo le recomendó una empresa para que le hiciese las reformas que necesitaba su apartamento. El apartamento, aun no lo han arreglado, pero a ella le solucionaron una “avería”

Teresa – MALAGA
Amigos de Clima, hace 5 años que había comprado el apartamento, y quería hacerle unas remodelaciones, quería ampliar mi aseo, y colocar nuevos estantes en mi cocina, además quería pintarlo todo, para eso contraté a unos obreros que un amigo me había recomendado. El trabajo lo debían hacer el fin de semana, porque es el único tiempo que tengo libre, y no quería que trabajaran y que se quedaran solos en el apartamento.
Llegó el fin de semana y como siempre me había ido de farra el viernes, tenía una resaca terrible y estaba durmiendo placidamente, cuando sonó el timbre. Eran los dos paletas que venían a realizar los arreglos. Medio malhumorada, los dejé pasar, les expliqué lo que deseaba y dije que empezaran a trabajar, mientras yo me iba y me metía de nuevo en la cama, pero dejé la puerta entreabierta, por si necesitaban algo. Y así volví a quedarme dormida.
Yo estaba en un pijama muy cortito, sin ropa interior, y el pijama se me subió y quedó mi culo descubierto, cosa que percataron los tipos, al tener que pasar hacia la parte de atrás del apartamento, al buscar los materiales para la construcción.
De pronto sentí un gran peso sobre mí, era uno de los paletas echado encima de mí diciéndome que me iban a “reconstruir” y que iban a gozar un poco antes de trabajar.
Como podéis imaginaros me sorprendí y no sabía lo que pasaba. Pero en cuanto me despejé, ver a aquellos tíos mirándome e intentando follarme me puso a cien. Uno de ellos dijo con una media sonrisa en los labios:
– ¿Acaso crees que somos de piedra? Te pones a mostrarnos el hermoso culo que tienes, y ese coño depiladito, y nos has calentado. Creemos que es justo que nos dejes satisfechos.
– ¡Pero yo no les he mostrado nada! – gemí.
– ¿No? ¡Claro que nos mostraste ese culo que tienes, cuando te hacías la dormida! ¿No querías hombre…? Pues aquí nos tienes.
Me estaba excitando. Saber que dos tipos me tenían dominada era una sensación nueva y totalmente electrizante.
El tipo que estaba a mi lado me quitó el pijama y quedé totalmente desnuda.
– ¡Pero que tetas más grandes y hermosas tenemos aquí, nuestro banquete va a ser único, y el coño bien depilado!, ¡Debes de ser una fiera para el sexo!

Sc_7_122

Yo solo los miraba, sin demostrarles nada. Entonces me tumbaron en la cama, se desnudaron los dos, y quedé asustada al ver aquellas pollas tan grandes que tenía delante. No estaban totalmente empalmados, pero ya tenían el tamaño de la polla de mi novio. Mi sorpresa fue obvia, ellos rieron y me dijeron:
– Que… ¿no habías tragado trancas tan grandes? Pues ahora vas a probarlas al completo, porque te las vas a comer.
Uno de ellos se acercó a mi boca y me dijo que se la chupara, y así fue, empecé a hacerle una mamada, primero la hice con indiferencia, el lo notó y cogiéndome del pelo me dijo:
– ¡Quiero que disfrutes y que me hagas disfrutar. Tú sabes hacerlo mejor, seguro.
El otro mirando y empezando a menearse la polla, le dijo,
– Tranquilo, que ya está ya está mojada de solo pensar que nos la vamos a follar, mírale el coño, brilla de lo guarro que está.
Empecé a mamarle la tranca comenzando por la cabeza, lamiéndole el agujero y metiendo la punta de mi lengua, luego bajé por su falo hasta la base y me metí una de sus pelotas en la boca. El tío estaba súper trempado, y gemía sin parar.
Me volví a meter todo el palo que podía en la boca, lo sacaba y metía a su ritmo y él con su mano me ayudaba. La tenía larga, gruesa, Así estuve un buen rato, tragándome esa verga gruesa y hermosa mientras, el otro tipo estaba ocupado en mis tetas.
Al poco rato, el tío al que le practicaba la mamada, se iba a correr y sus gemidos y la sensación de tener llena la boca con una polla enorme me hizo dar un brinco y correrme sin querer, a la vez que el me llenaba la boca de leche.
Mi boca se inundó de leche, un chorro salió y cayó en mi cara, porque trataba de tragármelo todo, pero era muchísima, y él con su mano, me quitó lo que tenía en la cara, me metió sus dedos llenos de lefa y me los hizo lamer hasta dejarlos limpios, luego me metió de nuevo la polla en la boca y la limpié a fondo. El otro estaba mirando todo esto, y estuvo a punto de correrse también, pero entonces me dijo:
– Quiero que me hagas correr a mí.
Sin esperar nada, me metió su tranca en la boca, que ya estaba muy tiesa por todo lo que veía. No tardé mucho en hacerlo correr con mi mamada espectacular. Esta polla era más gorda que la anterior, y me sentía mucho mejor. Fue rápido, llenándome con un buen chorreo de leche, que cayeron en mi cama, en mi cara, en mis pechos, en todo mi cuerpo.
Me hicieron levantar y nos fuimos al salón. Me senté en el sofá y ellos se sentaron a mi lado, uno estaba ocupado con mis tetas, besándolas, tocándolas, apretándolas y besándome en la boca, y el otro estaba ocupado pasándome la lengua por el coño, que estaba muy mojado por tanto placer que me daban. Con mi mano tocaba la cabeza del que estaba en mi coño y con la otra, agarraba la polla del otro y que ya estaba empezando a levantarse.
Yo estaba como en el limbo, porque el que se estaba comiendo el chocho había colocado la lengua en mi clítoris, mordiéndolo y moviéndolo como un loco, y con uno de sus dedos, que entraba y salía de mi chocho, se comía todos los jugos que salían de mí y empezó despacio a mojar mi ano. Yo gemía de placer, diciendo:

Sc_7_069

– ¡Ooooh… que gusto… que bien… aaah… siiiií…sigue, así, así…dame más…!
Estaba a punto de estallar, pero lo mejor vendría enseguida, pues logró meter su dedo en mi ano, y ese mete y saca me excitaba más, tanto que logró regalarme una corrida bestial. Luego me agarraron y me tumbaron en el sofá, me colocaron en el borde y de un golpe, uno de ellos, me metió la polla por el coño y me empezó a embestir como nunca antes alguien lo había hecho, con muchísima fuerza. Parecía que me iba a partir en dos. Sentía ese palo en mí llenándome por entero.
El otro se estiró en la alfombra y le hizo un gesto al que me estaba follando, este me levantó e hizo que me clavara su verga de un tirón por el ano, y eso fue lo máximo. Nunca había estado llena por las dos partes, era doloroso, porque no había tenido un tipo con un miembro tan grande. Me jodieron y las dos embestidas me tenían totalmente fuera de mí, tenían casi el mismo ritmo y el placer de las dos vergas rozando en mis agujeros era muy intenso, era fabuloso, estábamos sudando, los cuerpos estaban al máximo, y mis gemidos eran largos y ahogados. Tuve múltiples orgasmos. Ellos también disfrutaban al máximo porque también soltaban gemidos!
Cuando el que estaba dándome por el culo estuvo a punto de correrse, aceleró las embestidas, cosa que hizo que el otro también se quisiera correr, y lo hicieron casi al mismo tiempo. Se quedaron un momento allí, hasta que el de mi coño salió primero y me hizo limpiarle la verga con la lengua, luego salió el otro, ya medio flácido y también me hizo limpiarle la polla.
Satisfechos fueron, se tomaron unas cervezas y decían lo bien que lo habían pasado y gozado. Yo estaba totalmente agotada, chorreando la leche por mis dos agujeros, tirada en el sofá. Después de un rato, me hicieron ir al baño y lavarme a fondo, y me dijeron que volviera a donde ellos estaban. Los encontré tirados en la cama.
Querían que se las mamara para ponérselas duras otra vez, y por supuesto, así lo hice. Tenía una en cada mano, y mi boca las mamaba una y después otra, y cuando ya se les puso dura, me hicieron poner a cuatro ptas. El que me había dado por el culo se fue detrás de mí y me la metió por el coño, empezando a bombear, mientras el otro se quedó ahí, en mi boca, pues decía que le gustaba mucho mi forma de mamarla, y como yo no quería que se desilusionara, empecé a hacerle la mejor de las mamadas.

Sc_7_111

El otro me hacia gozar con su tranca en el coño y, así disfrutamos un buen rato. Mis gemidos se ahogaban con la verga en la boca, pero ya me había corrido como dos veces, y cuando el tío estaba a punto de correrse, se cambiaron de posición, el que había estado en mi coño me la metió en la boca y el otro me estaba enculando, hasta que no tardó mucho en correrse, y me dejó de nuevo llena. Al que se la estaba mamando, estaba retorciéndose de lo bien que lo estaba pasando, y me decía:
– ¡Que gusto, sí, que bien lo haces, cométela toda, cométela toda!
Se corrió en mi boca y los chorros de leche eran tales, que no podía tragarla. Me dejó el pelo, la cara y las tetas bien bañados de leche. Quedé tendida en la cama.
Al poco rato los, se arreglaron y me dijeron que un día de estos volverían para terminar los arreglos y para volver a arreglarme a mí.
Tuve que quedarme en el apartamento el resto de fin de semana, porque me dolía todo el cuerpo, sobre todo el culo, con semejante sesión de sexo que me propinaron. Luego el amigo que me los había recomendado me preguntó como me fue con ellos, y le dije que bien, pero que no habían terminado, así que tendrían que volver.
Aquí sigo esperando y estoy buscando el teléfono para saber cuando vuelven a arreglar el apartamento y de paso me “arreglan” a mi.
Saludos y hasta otra.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

Aceptar

ACEPTAR
Aviso de cookies