Relato erótico

Mejor no madrugar

Charo
13 de marzo del 2019

Habían montado una cena con un buen amigo pero, por causa del trabajo, al día siguiente tenía que ir a la oficina. Su mujer creyó que era mejor que cenara y que después se fuera a la ciudad, así no tendría que madrugar. Así lo hizo.

Lucas – Madrid
Hola, me llamo Lucas y estoy casado. Tenemos una casa en las afueras de Guadalajara, rodeada de un gran jardín y bordeada por una valla que impide la mirada de curiosos desde fuera.
El verano pasado nos disponíamos a pasar una velada con mi mujer Laura, en compañía de nuestro amigo Alex, cuando me surgió una inesperada entrevista a primeras horas de la mañana en Madrid, nuestra residencia habitual. A mi mujer no le gusta que madrugue para coger el coche, así que decidimos que después de la cena yo me iría y pasaría la noche en el piso de Madrid.
La velada transcurrió con normalidad, llegó Alex con un ramo de flores para Laura en agradecimiento a nuestra hospitalidad y esta nos obsequió con una magnífica cena. El tiempo pasó rápido y llegó la hora que debía partir. Alex insistió en marchar, pero le rogué que se quedara en compañía de Laura ya que yo no podía quedarme más tiempo. La verdad es que no partía tranquilo, pues noté en la mirada de Alex un algo especial que me hizo dudar de él; tengo una magnífica relación con mi mujer, pero él es divorciado y necesita “amor”.
No se por qué decidí hacer una travesura, me despedí de ellos pero aparqué el coche por la otra parte de la casa y entré en el jardín por la puesta lateral de acceso. Espié desde fuera la evolución de sus movimientos, la verdad es que estaban tomando una copa en el salón mientras miraba tras los setos y al cabo de un rato se levantaron entre risas y se dirigieron al salón del billar. He de decir que Laura nunca ha prestado ningún interés en el juego, así que me extrañó.
Alex fue colocando las bolas y empezó a hacer unas carambolas, luego Laura tomó un taco y él desde atrás, agarrando sus manos dirigía sus movimientos. La verdad es que no me gustaba demasiado aquella situación, pero irrumpir en la casa por esa tontería hubiera sido peor, así que poco a poco veía como la cogía con más fuerza y su cara se acercaba a la de Laura, ella entre risas y copas parecía que no rechazaba sus roces. Alex empezó a decirle cosas al oído, mientras Laura seguía doblada sobre el tapete y parecía pasarlo bien, con su mano izquierda sobre la de Laura apoyó su mano derecha en el culo de ésta y comenzó rozarlo lentamente con la palma de su mano, mientras ella nada disgustada lo movía agradeciendo sus caricias.
La verdad es que la situación me tenía desconcertado y excitado a la vez, así que decidí seguir mirando. Alex metió su mano bajo la falda para acariciar directamente sus nalgas, para después, estando ella en la posición de jugar al billar, colocarse justo detrás de ésta y con una mano en cada nalga acariciárselas con su miembro. Su culo se movía rítmicamente, frotando su pene a través del pantalón, pasando de las sonrisas en sus caras al placer de la excitación.
Alex levantó la falda dejando al descubierto su culo, únicamente oculto por un tanga que fue bajando mientras doblado hacia delante besaba sus nalgas y de rodillas las extraía de sus piernas apartándola hacia un lado.

Él se incorporó y acto seguido Laura giró y colocándose de rodillas fue desabrochando los botones de sus pantalones hasta que dejó al descubierto su slip ajustado por su gran polla erecta, bajó sus pantalones y comenzó a besarle alrededor del slip, sacando su lengua y pasándola por las comisuras de éste, así como por sus ingles.
Quitó su slip y cogiendo su miembro con ambas manos bajó la piel que envolvía su capullo y con su lengua lo acarició, bajándola después por los laterales de su pene, lo mordisqueó con cuidado dándole gran placer, para finalmente introducirlo en su cálida boca, la gran polla desapareció entre su labios, asomando únicamente sus huevos, saboreaba su polla, extrayendo de ésta los jugos que afloraban de ella, la introducía en su boca adelante y atrás con frenesí, acariciando sus huevos, colocando su manos en sus nalgas y ayudándole a que la metiera más adentro, al fondo de su garganta. Con sus manos en la cabeza de ella dirigía el ritmo de la mamada que le estaba haciendo. Parecía que a ella le daba tanto placer como al él el sabor de una gran polla en su boca era nuevo y no le disgustaba paladearla y sentir el sabor que tiene el sexo.
Casi sin darme cuenta estaba tras un gran seto viendo como mi amigo se iba a follar a mi mujer y yo lleno de excitación estaba con los pantalones bajados, con mi polla dura como una piedra en mi mano, lubricada y deseando correrse. Mi mano no paraba de masturbar mientras ella se la chupaba. Alex retiró a mi mujer y la hizo levantarse, la sentó sobre la mesa de billar y colocándose de rodillas frente a ella se dispuso a devolverle la caricia, abrió sus largas piernas, le besó su vientre, su poco poblado vello que cubría justo su coño, besó sus ingles, el interior de sus pantorrillas, las mordisqueó e introdujo lentamente su lengua en su sexo.
Ella con la cabeza hacia atrás no paraba de gemir, estaba disfrutando como hacía tiempo no la veía hacerlo, y yo seguía mirando mientras con una mano agarraba mi polla y la otra jugueteaba con mis huevos. Mi amigo se levantó y apoyó su polla contra su coño, sin llegar a introducirla, mientras con las manos levantaba su blusa sacándola por su cabeza, dejando al descubierto ese par de hermosas tetas, besó su cuello y pezones, asiéndolos con sus labios y con sus manos acariciaba sus caderas, todo ello sin dejar de mover su cuerpo para que el roce frotara sus sexos. La tumbó sobre la mesa tomó con cada brazo cada una de sus piernas y moviendo su culo hizo rozar su capullo con la entrada de su coño que abierto entraba suavemente su duro nabo en su jugoso coño. Él movía su duro culo para que la penetración fuera más placentera y a ella se le oía gritar de placer diciéndole que se la follara, que quería que la regara con su leche, quería inundarse con sus líquidos, él incrementó la velocidad de sus movimientos golpeando su polla dentro ella con furia y desenfreno, su polla entraba y salía de su chorreante chocho, su capullo brillantemente lubricado salía completamente de ella y volvía a entrar resbalando por las paredes de su coño totalmente abierto.

Él le dio con placer aquello que le pedía, se corrió abundantemente, sacando su duro pene y asiéndolo con su mano derecha llegar a regar sus tetas, que ella frotaba, mojando todo su cuerpo con el líquido que emanaba de su polla. Todo su cuerpo estaba lleno de semen… Ella pedía más y él continuaba totalmente erecto, la giró y apoyada sobre el billar y con las tetas sobre el tapete le ofreció su culo, introdujo primero un dedo y fue dilatando su esfínter, luego dos y después su chorreante capullo se fue introduciendo en su culito, ella gritaba de placer, la llevó de nuevo al orgasmo. Sus cuerpos se fundieron sobre la mesa de billar y descansaron.
Yo en el jardín me retorcía de placer y rabia a la vez, era muy excitante ver una pareja hacer el amor sin tapujos, sin ensayos, sin comedias… Mi polla iba a estallar y así lo hizo, casi al unísono salió un gran chorro de leche que inundó mi mano por completo, quedando empapada, mientras que de mi capullo seguía emanando ese maravilloso líquido viscoso. La escena duró poco más, Laura se colocó una bata y él marchó a los cinco minutos. Ya había conseguido lo que venía buscando. Laura subió al piso de arriba a las habitaciones, lo que yo aproveché para entrar en casa, no sabía lo que iba a hacer, estaba confuso, así que la seguí observando. Se había metido en la bañera, había vaciado un bote de sales y llenado la bañera, debía limpiar todo su cuerpo mientras sonaba música relajante de Mozart.
Laura con los ojos cerrados no podía ver como la observaba desde la oscuridad de nuestra habitación. Sus manos recorrían su cuerpo, mientras con una mano frotaba una de sus tetas la otra jugueteaba con el interior de sus muslos, para poco a poco ir acariciando la entrada de su coño, frotar suavemente su clítoris y comenzar a masturbarse, podía ver como por su mente aparecía aquella gran polla que había mamado, se retorcía en el agua acariciando su cuerpo, sus dedos se introducían en su coño aumentando el ritmo.
Yo también seguía excitado y aquella escena de mi mujer relajando su cuerpo recién follado en el agua hizo que mi polla recobrase su vitalidad alcanzando una nueva erección. Ella se incorporó y abriendo un armario del baño, detrás de todos sus perfumes y leches limpiadoras abrió un caja y extrajo un gran secreto, era una enorme polla vibradora de látex, jamás hubiera pensado que tuviese una, pero era claro que no desaprovechaba mis ausencias… Volvió a la bañera y abierta de piernas fue introduciendo aquella polla en su coño, lubricado por el deseo, el semen de Alex y el agua caliente de la bañera.
Aquel artilugio parecía darle gran placer, introducía y sacaba el pene de su coño a la vez que este con sus vibraciones le producía un orgasmo extraordinario, casi el mismo que volvió a inundar mi mano. Salí de la casa y marché confuso hacia Madrid, sin saber como actuar, pues mi mujer me había engañado, pero esto me había producido un gran placer. Aturdido decidí dirigirme a ver a mi amiga Ana, que trabaja por las noches en un pub, ella es mi gran confidente y antigua novia hasta que apareció Laura, ella siempre ha deseado continuar nuestra relación, pero mi fidelidad me lo impedía.

Charlamos durante largo rato y bebí bastante, le conté la historia que y amaneciendo borracho como estaba ella decidió llevarme a su casa en un taxi, me ayudó a subir y al llegar caí fulminado sobre la cama, ella empezó a desnudarme, me desabrochó la camisa y los pantalones y al quedar en slip, quizás por la borrachera, quizás por los acontecimientos ocurridos pudo apreciar mi polla en su máximo esplendor, creo que eso fue lo que la decidió a abalanzarse sobre mí y comenzar a besarme, yo estaba aturdido, Ana frotaba su cuerpo sobre el mío, besando mi cuello y acariciando con sus manos.
Su lengua recorrió mi pecho, notaba su suave calor sobre mi cuerpo, era como soñar, no sabía si realmente sucedía, ella llegó a mi slip y casi rompiéndolo se deshizo de él, quería ver esa gran polla que tantos años había deseado, ahora por fin estaba indefenso frente a ella y en sus manos, la tomó entre sus manos y su lengua recorrió el capullo, para que luego sus labios la besaran y comenzaran a introducirla en su boca hasta hacerla desaparecer en ella. La punta de la polla llegaba hasta su garganta y sus labios hasta los huevos, la tenía toda dentro y sabía lo que hacer con un hombre, por mi mente pasaba mi mujer follando con Alex e introduciéndose su polla dentro de ella, estaba a punto del orgasmo cuando ella se separó y se despojó de toda su ropa. Yo no podía ni moverme, pero ella si, saltó sobre la cama y con su mano derecha abrió su coño húmedo y con la izquierda tomó mi polla y se llenó de ella, de rodillas sobre mí movía su culo y gritaba de placer, me decía que la follara como a la puta de mi mujer, que le hiciera sentir lo que Alex a Laura. Mi polla entraba y salía de su jugoso coño, sus tetas saltaban con sus movimientos y ella las agarró con sus manos, estrujándolas y sin parar de moverse pidiéndome más. Tuvimos un gran orgasmo y caímos dormidos sobre la cama.
A la mañana siguiente ella me hizo comprender que yo había disfrutado viendo follar a mi mujer con otro y que quizás es eso lo que más me excitaba, así que decidí poner un plan en práctica. Llamé a Alex y lo cité para el fin de semana en casa, pareció encantado de volver. Pedí a Laura que se pusiera un vestido negro sexy, medias con el liguero y sin bragas, que ello me excitaría durante la cena, así que ella aceptó. El sábado se presentó y las miradas de ellos se cruzaron con placer, me di cuenta de la excitación de ambos. Durante la cena fui colocando mi mano sobre el muslo de Laura acariciándolo con la palma de mi mano y jugueteando bajo el mantel le acariciaba la parte interna de las piernas, alargando mis dedos y rozando su pubis, mientras no dejaba de hablar con Alex. Mis dedos tocaban la entrada de su coño y acariciaban suavemente su clítoris, ella estaba empapada y juntaba sus piernas para que el roce fuera mayor, estaba a punto de tener un orgasmo, así que la dejé y nos fuimos a los sofás a tomar unas copas.

A esas alturas de la noche la bebida comenzaba su efecto y el calor se notaba en el ambiente los tres estábamos muy calientes, comencé besando a mi mujer mientras esta charlaba con Alex que se encontraba situado frente a nosotros, besando su cuello y su boca, mis manos jugaban con sus piernas. Alex estaba empalmado frente a nosotros, mi mano fue subiendo por sus piernas y hasta que bajo su falda abrí sus piernas mientras la besaba, de tal forma que mi amigo viera que ella no llevaba nada bajo su vestido. Laura gemía de placer y abría y cerraba sus piernas introduciendo mi mano dentro de ella. Mis dedos entraron fácilmente en su coño empapado mientras él no sabía cómo reaccionar.
Con mi mano bajé la cremallera de su vestido dejando libres sus tetas, estaba disfrutando de la situación, besé sus pechos y Alex bajó sus pantalones y mostró su enorme polla erecta comenzando a acariciársela, yo no paraba de besarla y tocar sus tetas y Alex arrodillándose ante ella abrió sus piernas y comenzó a lamer su coño. Laura estaba a punto del orgasmo y yo también, ver a mi mujer follar con otro y participar de esa escena era lo más placentero que me había ocurrido. Ya desnuda sobre el sofá, abierta de piernas y con la lengua de Alex follándosela, me desnudé e introduje mi pene en su boca, Laura me la chupaba con gran avidez y él hacía lo propio con ella. Laura le pidió que la penetrara, él introdujo el miembro en su coño y comenzó a moverse y hacer que con ese movimiento mi polla entrara y saliera de su boca, corriéndome abundantemente dentro de ella y sacándola para regar sus tetas con mi semen. Ella con sus manos esparcía el semen dándose un gran placer, él se corrió en su coño y regó su pubis con su semen, Laura empapada de leche no paraba de tener orgasmos.
Cambiamos y Alex comenzó a besarla mientras yo sin soltar mi polla de las manos la introduje en su coño mojado de leche, el semen fluía de su coño a cada empujón de mi polla y ella no paraba de chupársela, él se incorporó y ella levantándose se puso frente a él y se la chupó ofreciéndome su espalda y pidiendo que se la metiera en el coño por detrás, la cogí con las manos por el culo y la volvía a meter suavemente, golpeando con mi polla su coño haciendo que mis huevos tocasen su culo con cada golpe mientras ella le relamía la polla gritando de placer. Nos corrimos a la vez en su boca y su coño, ella cayó extasiada, su cuerpo estaba totalmente lleno de semen. Acabamos durmiendo los tres juntos.
Desde entonces nuestra relación ha mejorado y esporádicamente invitamos a Alex a cenar y a algo más…
Saludos.

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