Relato erótico

Sin tabues

Charo
7 de noviembre del 2018

Viven su sexualidad intensamente y sin tabús y decidieron que quizá era el momento de poner en marcha una fantasía sexual que les rondaba desde hacía un tiempo.

Paco – Lugo
Amiga Charo, me llamo Paco y quiero comenzar explicándote que mi mujer es muy bonita, tiene el cabello liso y largo, casi hasta la cadera, tiene unos pechos grandes y tiesos, muy duros, y un trasero muy bien formado, que me encanta. Nosotros somos una pareja cachonda que vive una sexualidad plena y sin tabúes, Siempre hemos fantaseado e intentamos no dejar que se enfrié nuestra sexualidad ni que se debilite a pesar de llevar diez años de casados.
Después de haber puesto varios anuncios en vuestra revista y estar recibiendo respuestas logramos encontrar a la persona correcta. No obstante tengo que mencionar que para esta primera cita yo le dije a Rosa que la invitaba al cine sin decirle nada de ella, pues quería darle una sorpresa. Recibí la llamada que esperaba de nuestro amigo para confirmar la cita, le dije a él que estábamos listos, que nos veríamos en 15 minutos en el cine cercano a ese lugar. Pero ella notó algo raro en mí al momento de colgar el teléfono, y no tuve más remedio que confesarle que era Pedro y ella inmediatamente lo relacionó y lo situó, pues ya se lo había presentado en foto, y me dijo:
Al inicio su actitud fue molesta, pero durante el camino fue cambiando su enojo y creo que se la situación comenzó a calentarla un poco. Llegamos al cine y ahí esperamos un momento cuando recibí una segunda llamada de Pedro en donde nos decía que tardaría unos minutos más y al ver que nuevamente me habían hablado y escuchó que contestaba, le dije:
– Está bien, no te preocupes, aquí te esperamos.
Ella entendió que no era un juego, me giré a mirarla, le dio la risa y me dijo:
– Te pasas, pero dime que planes tienes.
– Mira, conocerlo primero, vamos a entrar a ver la película con él y si te cae bien pues ya veremos que sucede, no hay compromiso de nada, no vamos a hace nada que tu no quieras… ¡Lo prometo! – contesté.
Después de un rato llegó Pedro, los presenté, entramos al cine, pasamos a la primera hilera de asientos y Rosa quedó en medio de los dos, pero pasó toda la función sin mayores detalles. Ambos estaban muy serios, apenas cruzaron palabras. Luego salimos del cine, nos dirigimos al hotel que ya habíamos reservado pues en nuestros planes estaba quedarnos esa noche, pedimos la habitación, pasamos y tuve que romper el hielo preguntándole a Pedro cosas como, que experiencia tienes en este ambiente, como te proteges, etc. Y después de unos 10 minutos tuve que romper el hielo nuevamente y dije:
– ¡Vamos a jugar un rato!

Aceptaron y comenzamos el juego de prendas y como era de suponerse los dos contra ella, ganando nosotros en menos de lo que canta un gallo, se quedó sin ropas, completamente desnuda, y entonces propuse que como ya ella no tenía más prendas de que despojarse, continuaríamos con castigos y los tres aceptamos.
El siguiente en perder fue Pedro y su castigo fue hacerle sexo oral a Rosa por un corto tiempo, cosa que me empezó a calentar mucho pues por primera vez supe lo que era ver como se lo chupaban con tantas ganas a mi mujer y debo de reconocer que es una sensación muy agradable.
Después le tocó perder a Rosa y su castigo fue devolverle la chupadita a Pedro. Fue ahí cuando ella se engolosinó y él se acabó de enganchar. Cuando menos lo pensé ya se estaban besando y pronto pasaron a la otra cama así que yo les apagué la luz para que echaran fuera sus temores y me recosté en la otra cama a escucharlos. Aun no quería verlos, pues temía espantar a Rosa. Después de un rato, cuando estuve seguro de no incomodarlos, me giré y comencé a disfrutar viendo como cambiaban de posición ambos desnudos, se besaban y acariciaban desesperadamente. Fue ahí donde me di cuenta que ya no había nada que temer, saqué mi cámara digital y comencé a tomar algunas fotos en varias posiciones. Después de unos 10 minutos ella me preguntó escuetamente:
– ¿Puedo?
– ¡Claro! – le contesté.
Entonces comprendí que aun no la penetraba Pedro, solo estaba juntando verga con coño, contra el clítoris y frotándose el uno al otro, pero ella no dejaba que él se la follase aún, tal vez por no faltarle el respeto a mi presencia, y eso me agradó mucho, lo vi como un buen detalle de su parte. Pero al rato todo esto había cambiado y yo ya me estaba masturbando en la otra cama viendo sus siluetas desesperadas follar y cambiar de posición a cada momento. Los vi haciendo un 69, chupándose ambos lo más que podían, disfrutando de esta oportunidad que no sabían cuando volvería a ocurrir. Yo veía como Rosa agarraba esa verga sin miedo y se la metía en la boca, la chupaba y luego la lamía.
Tengo que aceptar que mi mujer a pesar de nunca haber tenido mas hombre que yo, sabía follar y follaba muy bien, pues nuestro trabajo nos ha costado sabernos trabajar el uno al otro y quieran que no 10 años follando como esposos sin inhibiciones es una buena escuela.
Para no hacerla larga y aburrir con esta sesión de sexo diré que duró como una hora aproximadamente y al finalizar él amigo se vistió, se disculpó pues se tenía que retirar.

Rosa estaba como muy, cansada, pero la comencé a acariciar suavemente, dándole gracias por haberme permitido deleitarme con esas escenas cachondas pues yo, al igual que ella, lo disfruté muchísimo. Ahora yo necesitaba follármela, quería disfrutar de ese cuerpo desnudo que estaba recostado sobre la cama. Jugué con su clítoris, lamí su coño, sus nalgas, la besé toda completa y después le metí la verga en el coño. Solo la oía gemir y me corrí dentro de ella, descargando mi leche en su interior.
Ahora solo espero el día en que podamos volver a repetir una follada tan buena como la de ese día, pues la fantasía que ahora me está motivando es regalarle una buena jodienda dos voluntarios y yo.
Saludos y si ocurre algo digno de interés ya os lo contaré.

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